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Homeopatía

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botó ¿Qué es la homeopatía?

La homeopatía es un método terapéutico que estimula la capacidad de reacción que tenemos todos los seres vivos frente a la enfermedad. La elección del medicamento homeopático adecuado se realiza mediante la observación y análisis de los síntomas individuales que presenta el enfermo.

Los medicamentos o remedios que se utilizan en homeopatía consisten en pequeñas dosis de sustancias naturales (diluidas y dinamizadas) extraídas de plantas, animales y minerales.

Para elegir el tratamiento se tiene en cuenta tanto a la persona en su totalidad (de aquí su carácter holístico), como a la enfermedad o dolencia concreta. Es por esto que muchos pacientes se sorprenden al comprobar que un mismo remedio puede curar diferentes enfermedades.

En homeopatía, no tratamos de curar al órgano o elemento que no funciona bien, sino de equilibrar al organismo en su totalidad, de equilibrar la fuerza vital que se encuentra alterada. Este desequilibrio se traduce en unos síntomas, que son los que configuran la imagen de la enfermedad y que cada persona expresa de modo individual según factores hereditarios, bioquímicos, culturales… es decir según se encuentre su terreno.

La homeopatía se basa en la idea de que todo ser vivo tiene una capacidad interior para vencer a la enfermedad. Puede utilizarse en animales y plantas, ya que todos los seres vivos son sensibles a los medicamentos homeopáticos. Esta energía interna o fuerza vital que todos poseemos nos permite estar vivos e intenta contrarrestar las influencias negativas que nos agreden, haciendo que vivamos con una sensación de bienestar, es decir haciéndonos sentir sanos. Cuando nos sucede algo que nos provoca un estrés superior al habitual, empezamos a generar síntomas, es decir la consabida enfermedad. Aplicando el remedio homeopático adecuado, se proporciona un estímulo a esta energía curativa natural, haciendo que el organismo reaccione de la forma correcta para que el cuerpo pueda recuperar de nuevo el equilibrio y liberarse de los síntomas que limitan su correcto y normal funcionamiento.

El uso de la homeopatía permite la autocuración del organismo, a la vez que lo protege de los efectos nocivos que puedan aportar algunos de los medicamentos convencionales. Consigue, además, que el nivel de salud general del individuo se vea altamente aumentado, controlando la predisposición a contraer nuevas enfermedades, ya que consigue que el organismo se reequilibre.

Se puede encontrar a veces, que al iniciarse la curación, aparezcan síntomas como mucosidades, erupciones, diarreas o incluso fiebre, que son benignos ya que facilitan la eliminación; en otras ocasiones pueden reaparecer síntomas de enfermedades anteriores que desaparecerán a lo largo del tratamiento. Este proceso es el principal indicativo de que la curación se llevará a cabo de forma correcta.

El objetivo de la homeopatía no es la supresión de los síntomas sino la desaparición de los mismos, haciendo retornar el equilibrio global de la persona y del organismo.

La utilización de forma habitual de la homeopatía en Europa es de un 20%-25%. En Francia se llega a un 40% de la población (ya que está incluida en la seguridad social) y, en Alemania, Inglaterra, México o India existen hospitales exclusivamente homeopáticos o que compaginan la medicina convencional con la homeopatía.

botó ¿Qué tipos de enfermedades se pueden curar con la homeopatía?

La homeopatía es una terapia muy útil en el tratamiento de muchas afecciones y dolencias, ya que se puede llegar a conseguir la curación de una forma natural, poco perjudicial para el organismo y de un modo muy efectivo.

En algunos casos deberá utilizarse simultáneamente con otro tipo de fármacos o técnicas.

Carece de efectos secundarios o tóxicos, por lo que es el tratamiento ideal en todas las personas, no presentando riesgos en niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y ancianos.

Se obtiene una rápida curación y revitalización en traumatismos causados por accidentes y heridas leves. Algunos ejemplos son: heridas por objetos punzantes, cortes, abrasiones, quemaduras, magulladuras, picaduras de insectos, problemas musculares, esguinces, fracturas, tratamiento pre/postquirúrgico, intervenciones odontológicas, etc.

Para patologías habituales como infecciones o resfriados, que suelen ir acompañados con fiebre o tos, la homeopatía ayuda al organismo a restablecer la normalidad de forma que no suprime estos síntomas, sino que hace que el mismo organismo sea el que los equilibre. Esto lo consigue poniendo en marcha todos los mecanismos necesarios para que la respuesta del sistema inmunológico sea la que se encargue de erradicarlos. De este modo, con los remedios homeopáticos, en muchos casos de enfermedades agudas, el organismo es capaz de recuperar la salud mucho más rápido y sin enfermedades secundarias. Por ejemplo: infecciones bacterianas y/o víricas como resfriados, tos, bronquitis, faringitis, cistitis, gripe, diarrea, estreñimiento, hemorroides; dolencias producidas por agotamiento, insolación, mareos al viajar, resaca o nerviosismo ante un evento.

En las enfermedades crónicas se suelen sufrir distintas dolencias a lo largo del tiempo. La vitalidad va mermando poco a poco y los trastornos se repiten con frecuencia, a menudo en forma de crisis. Con la homeopatía se pueden tratar problemas latentes más profundos que presentan una sintomatología distinta, ya que estos son a nivel físico y/o psicológico. Estos casos suelen ser complejos, puesto que son el fruto de años de evolución y como se ha dicho anteriormente cada persona ha de estudiarse de forma individual, lo que puede representar un tratamiento de meses o años, según la intensidad y el tiempo de padecimiento de las dolencias. Entre otros ejemplos se pueden citar: trastornos menstruales u hormonales, ansiedad, depresión, enfermedades debilitantes, hiperactividad, problemas del comportamiento, dificultades de aprendizaje en niños y en general las enfermedades catalogadas como "crónicas".

botó ¿Dónde se adquieren los medicamentos homeopáticos y cómo se toman?

Los distintos medicamentos homeopáticos (gránulos, glóbulos, gotas, pomadas, colirios, etc.) se fabrican en laboratorios farmacéuticos cumpliendo las normativas sanitarias requeridas en materia de medicamentos y se dispensan en oficinas de farmacia.

Los medicamentos homeopáticos se toman siempre fuera de las comidas (preferiblemente antes). Debe esperarse un tiempo para su administración, después del consumo de cualquier otra sustancia (caramelos, pasta dentífrica, tabaco, etc...)

La forma más habitual de administración son los gránulos o los glóbulos, que se han de dejar disolver bajo la lengua (sin masticarlos ni tragarlos). Las gotas se disuelven en un poco de agua, manteniendo igualmente un tiempo bajo la lengua antes de tragar.

Normalmente vienen en tubos de 4 gramos de contenido, en gránulos de lactosa y sacarosa, o de 1 gramo en glóbulos de lactosa y sacarosa. Vienen 80 gránulos por tubo aproximadamente, siendo adecuados para tomas constantes. También se puede prescribir en forma de PLUS que consiste en disolver los gránulos o glóbulos con agua mineral en un frasco de vidrio o botella de plástico en las proporciones recomendadas, realizando antes de cada toma 10 agitaciones. (Este es un buen sistema para evitar la lactosa en casos de diabéticos y también para la administración en niños).

botó ¿La homeopatía es legal?

En septiembre de 1.992 se crea una legislación europea sobre la Homeopatía, en noviembre de 1.994 se publica un Real Decreto que regula el uso de los medicamentos homeopáticos de uso humano, estando sometidos a todos los efectos al régimen de medicamentos previstos en la Ley.